
Prepárese para una introducción productiva a la contabilidad.
Pregunte qué registros necesitan reparación, qué trabajo se incluye, qué debe proporcionar y cómo se verificará su finalización. Aclare también las fechas de presentación de informes, las responsabilidades de comunicación y si se incluye la coordinación con su asesor fiscal. Estas respuestas le permitirán comparar el trabajo propuesto con las necesidades reales de su empresa.
Describa el trabajo antes de hablar de una rutina.
Explique cómo recibe los pagos de los clientes, cuántas cuentas bancarias y de tarjetas utiliza la empresa, qué software almacena los registros y cuánto tiempo lleva la contabilidad desactualizada. Pregunte si las correcciones históricas constituyen un proyecto aparte del trabajo mensual habitual. Una empresa con problemas de conciliación antiguos necesita un plan de partida diferente al de una con registros actualizados.
Pregunte cómo se gestionan la precisión y la comunicación.
Infórmese sobre cómo se concilian los estados financieros, cómo se solicitan los documentos faltantes y cómo se resuelven las transacciones desconocidas. Pregunte qué informes recibe, qué base contable utilizan y cómo se documentan los cambios en los períodos ya finalizados. Acuerden una persona de contacto y cómo se realizará el seguimiento de las decisiones pendientes entre reuniones.
Confirmar límites, acceso y propiedad
Aclare si se incluyen el seguimiento de facturas, los registros de pagos y la coordinación con el preparador de impuestos. No dé por sentado que la contabilidad incluye la presentación de declaraciones de impuestos, la gestión de nóminas o la autorización de pagos. Pregunte cómo su empresa conserva la propiedad de sus registros y qué opciones de exportación están disponibles si finaliza la relación. Un alcance claro y por escrito proporciona a ambas partes una definición compartida del servicio y evita que tareas importantes queden sin resolver entre los proveedores.
